Los movimientos de Intel en el mercado de las CPUs se han acelerado en los últimos meses tras la introducción de Ryzen de AMD. Puede ser que Intel tuviese preparado este desfile de procesadores de antemano, pero la sombra de la relación causa/efecto está ahí. En cualquier caso, el usuario es el máximo beneficiado, que ve cómo se multiplican las opciones de compra con propuestas más rápidas o más económicas o ambas cosas a la vez.
En particular, el rendimiento de los equipos portátiles es uno de los máximos beneficiados también, con procesadores que exhiben consumos tan bajos como los de antaño pero con el doble de núcleos. O, como en el caso del Core i7-8720HQ, con el mismo TDP de 45W pero con dos núcleos físicos más que se convierten en 12 hilos de ejecución. Este procesador, que aún no ha sido presentado oficialmente, ya se ha visto en capturas de CPU-Z en foros de portales chinos.
Tiene 1.440 pines con formato BGA, como en modelos anteriores de séptima generación, pero estamos ante un auténtico Coffee Lake con los mencionados seis núcleos físicos y doce lógicos, aunque con solo 9 MB de caché L3 en vez de los 12 MB que deberían estar activos. La frecuencia de reloj es de 2,4 GHz con turbo a 3,6 GHz. En rendimiento rivaliza con el Core i5-8600K de escritorio, aunque este último tiene un TDP de 95W.
Este procesador podría empezar a mover los portátiles de gaming que se comercialicen a partir del primer trimestre de 2018. Y es de esperar que Apple actualice sus MacBook Pro de 15'' con estos procesadores también en algún momento de 2018. Todo un avance en lo que a rendimiento portátil se refiere.
