Hoy en día la mayoría de los equipos usan BIOS UEFI (Unified Extensible Firmware Interface) en sus equipos como reemplazo de la BIOS tradicional. Pero en muchos equipos, la BIOS tradicional no ha dejado de existir gracias a la compatibilidad que se contempló en su día entre UEFI y la BIOS tradicional a través del llamado CSM (Compatibility Support Module) que se usa para ejecutar sistemas operativos o hardware que no sepan "hablar" con UEFI en el momento de iniciar el equipo.
UEFI tiene ventajas, como la gestión remota del sistema o la compatibilidad con hardware de última generación, pero sigue habiendo muchos sistemas que emplean sistemas operativos de 32 bits, o componentes que no son capaces de entenderse con UEFI. UEFI, que ya va por su tercera revisión, ofrece un mejor punto de partida para definir políticas de seguridad más robustas, con un código más optimizado y que ocupa menos espacio que la BIOS tradicional.
Parece que Intel está muy activa en la consecución de esta iniciativa eliminando del mapa a la BIOS, con una fecha objetivo que se sitúa en el año 2020. El documento Last Mile Barriers to Removing Legacy BIOS redactado por Brian Richardson de Intel, apuesta por UEFI de Clase 3 como única tecnología para la BIOS del futuro, dejando atrás tecnologías "legacy" como la BIOS. Las consecuencias las sufrirán quienes usen sistemas operativos de 32 bits, por ejemplo, o dispositivos que no sean reconocidos por UEFI como aceptados.
