Intel ha dado información sobre sus próximas generaciones de procesadores fabricados en dos procesos diferentes: 10 nm y 7 nm, aunque con ambos llevará a cabo una aproximación diferente.
En el caso de los procesadores a 10 nm han confirmado un suministro limitado para finales de este año. No se alcanzará un buen nivel productivo hasta la segunda mitad de 2018, lo que significa que se podría producir un lanzamiento gradual de las diferentes soluciones que utilizarán ese nuevo proceso.
Los primeros procesadores fabricados a 10 nm de Intel estarán agrupados en la generación Cannonlake, sucesora de la actual Coffee Lake y predecesora de la futura Ice Lake. El ciclo de los 10 nm debería cerrar con Tiger Lake, una generación que podría llegar en 2020.

Sobre los procesadores de 7 nm ha sido el propio CEO de Intel, Brian M. Krzanich, quien ha confirmado que las primeras unidades que llegarán al mercado serán productos para servidores, una aproximación muy distinta a la que llevarán a cabo con las CPUs en proceso de 10 nm, que irán dirigidas primero al mercado de consumo general.
Tras varios años de cierto estancamiento parece que Intel ha metido "la directa" y está trabajando a toda máquina para dejar claro por qué se le conoce como el gigante del chip.