Electronic Arts ha reconocido en voz de Patrick Söderlund, vicepresidente ejecutivo de estudios de EA a nivel internacional, que la inteligencia artificial es uno de los elementos más deficientes de los juegos de la actual generación, un problema que en gran medida se debe al desarrollo centrado en consolas.
La inteligencia artificial ha evolucionado mucho. Hoy se habla de redes neurales de aprendizaje profundo y hay sistemas que han podido vencer a grandes jugadores profesionales en juegos como DOTA 2, pero en los videojuegos se mantiene casi inalterado el nivel de hace décadas.
EA quiere innovar en este sentido, pero el desarrollo de videojuegos ahora mismo gira alrededor de las consolas y con PS4-PS4 Pro y Xbox One S-Xbox One X montando procesadores Jaguar de baja potencia el margen de mejora real es prácticamente nulo.
La CPU se encarga de sacar adelante diferentes cargas de trabajo y una de ellas es el sistema de inteligencia artificial. Con la potencia que tienen las consolas de la generación actual no es posible ir más allá de lo que ya se ha visto, así que el cambio no llegará hasta PS5 y Xbox Two, consolas de próxima generación que no sólo tendrán una GPU mucho más potente que las consolas actuales, sino también una CPU superior.
Se habla de Ryzen como arquitectura principal en ambas consolas, aunque todavía quedan al menos un par de años para que se produzca su anuncio oficial así que es imposible confirmar nada con seguridad sobre sus especificaciones concretas.