El ataque masivo que se ha registrado durante los últimos días con una variante especial del ransomware WannaCry ha obligado a Microsoft a lanzar una actualización de seguridad para el difunto Windows XP, un sistema operativo que lleva sin soporte oficial desde abril de 2014.
Esta actualización de seguridad también ha llegado a otros sistemas operativos que actualmente carecen de soporte, como Windows 8 y Windows Server 2003, una decisión que ha sorprendido pero que es totalmente necesaria por la gravedad que ha registrado dicho ataque.
Los últimos informes que han aparecido indican que se han visto afectados casi ochenta países por el gusano WannaCry, un ransomware que aprovecha una vulnerabilidad que estaba presente en Windows y que fue parcheada en marzo, aunque sólo en las versiones que todavía cuentan con soporte oficial.
Han sido muchas las empresas que se han visto afectadas (Telefónica entre ellas), y por el riesgo potencial que presenta para el sector profesional Microsoft ha confirmado que había decidido hacer una excepción actualizando Windows XP que carecía de soporte.
La infección fue detenida en Reino Unido tras registrar un dominio que figuraba en el código del virus, pero ya había conseguido infectar alrededor de 78.000 equipos a nivel internacional.
Este suceso ha puesto en evidencia la falta de protección y la poca capacidad de respuesta que tienen tanto empresas como organismos estatales para hacer frente a amenazas graves de seguridad.
