Microsoft asumió hace tiempo que su acercamiento al sector móvil no había sido el apropiado, y que a pesar de sus esfuerzos estaba perdiendo dinero de una manera tan clara y tan constante que necesitaban dar un giro de 180 grados.
La idea de "forzar" la compra de Nokia, gracias en parte a los errores de Stephen Elop, y el lanzamiento de la gama de terminales Lumia tuvo un arranque aceptable y Windows Phone llegó incluso a superar a iOS en algunos países de Europa, pero al final la situación fue insostenible y Microsoft ha confirmado de forma directa que tira la toalla en su estrategia actual.
Pero ojo, esto no es una rendición. Microsoft sigue comprometida con Windows 10 Mobile y con su ecosistema móvil, pero ha dejado el tema del hardware (lanzar smartphones con Windows 10 Mobile) a sus partners, y poco a poco está dejando incluso de vender su propia gama Lumia.
Debido a ese abandono total a nivel de hardware es normal que Microsoft haya ido registrando bajadas en los ingresos de su unidad de negocio y móvil, aunque los datos del último trimestre que comentan en Neowin son prácticamente el anuncio de una "muerte esperada", ya que los ingresos de aquella han bajado de los 200 millones de dólares del último trimestre de 2016 a sólo 5 millones de dólares durante el primer trimestre de 2017.
Windows 10 Mobile sigue adelante y Microsoft ya dijo que no tienen intención de abandonarlo, ya que supondría perder toda la inversión y el esfuerzo realizado durante los últimos años, pero salvo que nos sorprendan con un Surface Phone está claro que no tienen pensado volver a tocar el hardware para nada.
