Cuando Microsoft compró Nokia en 2014 tenía en mente realizar una gran cantidad de cambios que al final acabaron llevando a la compañía a la debacle, aunque afortunadamente su vuelta al mercado a través de un sistema de licencia de marca y de producción en manos de terceros (HMD Global) está funcionando muy bien, ya que los nuevos Nokia tienen una calidad de construcción envidiable, un precio muy competitivo y un diseño muy cuidado.
Antes de ser comprada por Microsoft, Nokia tenía muchas posibilidades a su alcance. Podría haber apostado directamente por Android y haber buscado diferenciarse de otros fabricantes siguiendo los mismos pasos que ha utilizado hoy (buen valor a precio justo), pero incluso tras esa adquisición el fabricante tuvo en sus manos una innovación que años después se ha convertido en tendencia, el smartphone con los bordes reducidos al mínimo.
El modelo de la imagen se conoce como id326-3 y tiene un aspecto que recuerda mucho al Xiaomi MI MIX, pero es anterior a aquél así que la comparativa deberíamos hacerla al revés.
Su diseño en general es parecido al del Lumia 435 y sus especificaciones también son las propias de un smartphone de gama baja, ya que carece de cámara frontal, la trasera no tiene flash y utiliza un SoC Snapdragon 200 con CPU de cuatro núcleos y 32 bits.
Es muy curioso que Nokia ya pensara en los terminales con este tipo de acabados en la parte frontal, y más aún que lo concibiera como algo dirigido específicamente a los modelos de gama baja en lugar de a los terminales de gama alta.
Es posible que Nokia acabe recuperando esa idea en su nueva gama de terminales, aunque manteniendo ese nuevo diseño que la aleja totalmente de los Lumia, una serie que tuvo su inspiración en el N9.
