Detrás de la supresión de los conectores en el nuevo MacBook Pro hay algo más que el deseo de reducir tamaño, espacio y consumo.
Se trata del negocio de los accesorios, que en el caso de los nuevos equipos portátiles de Apple llega a sumar un valor de más de 260 dólares.
Tenemos adaptadores de varios tipos que hacen el "apaño" y permiten superar las limitaciones de tener sólo puertos USB Type-C, entre los que se incluyen los que integran conectores Gigabit Ethernet, lectores de tarjetas SD e incluso adaptadores para varias salidas de vídeo.

En conjunto un kit básico que nos permita disponer de las conexiones más habituales nos costaría más de 260 dólares.