ARM trabaja en dotar de una mayor seguridad en el diseño de sus microcontroladores.
La idea es integrar obstáculos adicionales para evitar la entrada de los hackers y explotar así los posibles fallos de programación de firmware de los dispositivos con Internet.
Para ello se utiliza la seguridad TrustZone que consiste en dividir los dispositivos en dos dominios, uno seguro y otro no seguro, con el fin de guardar los datos más sensibles como los perfiles del sensor de huellas digitales en el seguro, y dejar el sistema operativo en el no seguro, y así evitar que las vulnerabilidades de un S.O. se aprovechen para atacar los datos importantes.
ARM ha añadido a esta tecnología defensas a nivel de hardware, con el fin de hacer sus microchips más seguros y toda una garantía para poblar los dispositivos del Internet de las cosas que están por llegar.