Una encuesta realizada en Estados Unidos refleja que un 91% de los participantes está a favor de la utilización de puertas traseras que faciliten el espionaje de sus dispositivos y la intervención de información personal, siempre en circunstancias concretas.
Esto quiere decir que la mayoría está dispuesta a sacrificar su derecho a la privacidad para facilitar investigaciones antiterroristas y evitar posibles atentados, por ejemplo, pero un 62% expresó también su temor a que el gobierno abuse de esas puertas traseras.
Por último, un 34% teme que el uso de dichas puertas afecte negativamente a la competitividad de las empresas, mientras que un 69% tiene miedo de que puedan ser aprovechadas por hackers.
