Muchos simuladores experimentarán un salto sustancial con la llegada de la realidad virtual, y si lo juntamos con aparatos tan descabellados como el que tenemos hoy, puede que encontremos la experiencia más cercana a volar en la vida real.
El aparato permite convertirnos en pájaros casi literalmente, ya que tendremos que tumbarnos sobre un cuerpo con alas robóticas ajustadas a nuestros brazos. La experiencia se completa con un ventilador delantero y las Oculus Rift, donde veremos toda una ciudad que sobrevolar bajo nuestras alas, e incluso combinarlo con un DRON en tiempo real para sobrevolar de verdad cualquier lugar. Toda una experiencia, sin duda, pero lejos de lo que tendremos en nuestras casas (si no es que reproduces o compras el aparato completo, claro).