Skylake-S va a ser el remplazo para los i7 4790, y se tratará de un procesador construido a 14nm y que dispondrá de un socket específico: el LGA 1151.
Así que necesitaremos una nueva placa, con un nuevo chipset, para darle soporte, ya que ese pin extra con respecto a los Haswell hará que no sea retrocompatible con placas base de esa generación. La mayor ventaja de esta plataforma es que será la primera en incluir soporte DDR4 a entornos de escritorio más allá de Haswell-E, pero también será compatible con DDR3L 1,35V.
El chipset que dará soporte a Skylake-S será el Z710, que incorporará: 1x16 + 2x8 o 1x8 + 2x4 PCIe 3.0 en el apartado gráfico, dos canales de memoria con soporte para dos módulos cada uno, salida display hasta 3 monitores independientes, soporte para Intel Rapid Storage Technology 14, hasta 14 USB (10 pueden ser 3.0), 6 SATA 6 Gbps, hasta 3 SATA Express...
Y eso sí, sin soporte para USB 3.1. En este caso, los fabricantes de placas base tendrán que contar con controladoras de terceros.
