
Leemos en MuyComputer que una nueva lucha de patentes podría pasarle una costosa factura a Motorola en Alemania.
La compañía acaba de perder recientemente un juicio que la enfrentaba a la firma alemana LPKF en relación a una patente que tiene que ver con la colocación de una antena en un terminal de plástico con diseño curvado. El tribunal ha dictaminado que Motorola tiene la culpa, lo que podría acabar con la prohibición de los Moto G y Moto X en dicho país, al infringir dicha patente.
Además, LPKF recibirá una compensación económica, si bien se desconoce de cuánto estamos hablando. Motorola, llegados a este punto, tiene dos opciones: o cambia el diseño de la antena en ambos terminales y los vuelve a distribuir, o bien llega a un acuerdo con LPKF y paga la licencia por la patente, que seguramente es lo que acabará ocurriendo.
Motorola afirma que ha tomado medidas para que esta sentencia no afecte a las ventas de sus terminales en tierras germanas.
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