El Tribunal Supremo de Italia ha prohibido la obligación impuesta a los usuarios de pagar una licencia de Windows preinstalado al adquirir un nuevo equipo, una medida que para la Free Software Foundation es una victoria contra lo que llaman "impuesto Microsoft" en cada PC nuevo.
De esta forma, en los equipos nuevos los fabricantes deberán dar la opción a los compradores de no pagar por un Windows preinstalado si no quieren, ya que los consumidores finales tendrán que aceptar la venta del sistema operativo como algo independiente del equipo nuevo.
En resumen: ahora en Italia la compra de un PC nuevo es una cosa y el sistema operativo preinstalado otra, ya no es como comprar un único bien, es como hacer dos compras independientes, y por tanto ambas deben ser aceptadas o devolver al usuario su dinero por la copia de Windows que no quiere.
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