
En Estados Unidos, las brechas de seguridad cuestan a las compañías unos 3,5 millones de dólares, cifra que muestra un incremento de un 15% año tras año. Es lo que se traduce del estudio realizado por el Instituto Ponemon, patrocinado por IBM.
No se trata sólo del coste de prevenir un fallo de seguridad en una empresa, sino el hecho de que los usuarios dejen de confiar en el servicio contratado y abandonen dicha empresa, con el consecuente perjuicio económico que ello conlleva.
Según el informe de Ponemon, una medida preventiva para evitar estos hechos es que las empresas posean de entrada un plan de estrategia y contingencia llegado el momento. Una respuesta eficiente a dicha brecha de seguridad reduce sensiblemente los costes asociados. También ayuda que el equipo de gestión y mantenimiento trabaje continuamente para evitar futuros fallos.