Habíamos comentado aspectos de la denominada "Tasa Google" en noticias previas, pero en cualquier caso no podemos olvidarnos de ella porque disfrazada con el nuevo Código Penal, el Gobierno ha aprovechado para aprobar la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual, donde se incluye la susodicha "Tasa Google".
La ley, que ha sufrido numerosas modificaciones, vuelve a padecerlas por enésima vez. En resumen, penaliza a las webs de enlaces: "Sobre las que concurran indicios razonables de que se está poniendo a disposición o difundiendo a gran escala contenidos protegidos, de forma directa o indirecta". Esto pasaría por poder identificar al responsable de la web, cometa o no un delito (con indicios en principio sería suficiente), y multas de entre 30.000 y 300.000 euros.
Adicionalmente, persiguen, textualmente, la estrangulación económica de estas webs que se lucran tanto, o eso dicen, colaborando con intermediarios de pago electrónico y empresas de publicidad que, seguramente, deberían "cerrarles el grifo".
La cosa no acaba aquí, porque leemos que la Ley pretende reducir el concepto de copia privada a la mínima expresión: sólo se permitirían la copia de CD o DVD ya adquiridos, y de los contenidos de TV y radio para su reproducción posterior. Para más inri, el pago a autores se reduciría, y saldría de los presupuestos del estado (de nuestros impuestos, vamos). Y las copias digitales sólo aceptarían otras copias si el vendedor así lo permite.
Y finalmente, llegan hasta los agregadores de noticias, tipo Meneame.net o Google News, para las que se ha diseñado la "Tasa Google": esta tasa pretende compensar a los editores de los periódicos por los contenidos que estos agregadores enlacen, que pedirían a estas páginas como un canon digital.
Lo peor del tema es que todas las páginas que enlacen a noticias incluso de forma indirecta, tendrían derecho al cobro de la tasa, pero eso sí, no podrán reclamarla, ya que la gestionará CEDRO, la homóloga de la SGAE en término de editores. Es decir: que una entidad gestionaría una tasa que tampoco les corresponde y que tampoco se puede reclamar. Todo para compensar a los editores, claro.
La nueva Ley y la "Tasa Google" aún no son definitivas, pero con o sin modificaciones, está claro que van a suponer una marcha atrás en la libertad de la Red y, por supuesto, a su concepto primordial de Neutralidad.