Según leemos en TechCrunch, las azafatas de las ferias se han puesto en duda tras un estudio. La conclusión es que son una mala inversión para el expositor.
Parece que un tal Spencer Chen, jefe de marketing de una empresa llamada Frontback, hizo un experimento, montando dos stands en una misma feria mostrando exactamente el mismo producto. Tuvo más éxito el puesto que no tenía azafatas bautizadas como Booth Babes.

Sus conclusiones fueron que las azafatas intimidan cierto tipo de público, por lo que se acerca al expositor menos gente que a los que no. Además las azafatas no saben atender a nivel técnico y son menos eficientes que un asesor de la propia compañía. También mencionan que los jefes y los ejecutivos importantes que son los que interesa que vengan y son los que cierran los tratos no tienen ni tiempo ni lo quieren perder hablando con ellas, por lo que no les interesa. Finalmente incluso concluyen que la profesionalidad o calidad de los responsables de los expositores que tienen azafatas es más baja que la de los que están tras un expositor sin ellas.
Es, quizá, una generalización en base a una sola experiencia, pero la verdad es que cada año nos preguntamos el sentido de las mismas, que sí atraen miradas y fotos de visitantes o prensa (y se agradecen las recopilaciones fotográficas), pero que dudamos que sepan muchas cosas sobre los productos de la marca a la que representan.
Veremos si salen más opiniones al respecto y qué tendencias hay de cara al futuro.