Siempre es recomendable tener la última versión de nuestro navegador favorito instalada en el ordenador, puesto que así tendremos soporte para las últimas tecnologías y la corrección de fallos de seguridad. Sin embargo en entornos corporativos o empresariales, el cambio de una versión a otra de Internet Explorer puede ser una pesadilla: incompatibilidad con ciertas aplicaciones propias (de la empresa) o webs de terceros que funcionaban y han dejado de hacerlo.
IE 10 ya está dando muchos quebraderos de cabeza a nivel empresarial y por lo tanto es de suponer que los administradores de sistema quieran esperar cierto tiempo para que se use IE 11, como mínimo hasta que se hayan comprobado las posibles incompatibilidades. Es para esta función que Microsoft lanzó, el pasado viernes, una herramienta que impide que IE 11 se instale mediante actualizaciones automáticas en Windows 7. Así, los equipos que tengan activadas las actualizaciones automáticas para agujeros de seguridad, no recibirán IE 11 al mismo tiempo.
Un ejemplo está en las corredores de seguros que deben pasar los sinistros a través de la herramienta web específica de cada compañía de seguros, muchas veces incompatible incluso con IE 10.
Esto, a su vez, implica una buena noticia: muy pronto veremos IE 11 para Windows 7, lo que no deja de ser una buena noticia para los usuarios de IE bajo el S.O. de Microsoft más usado actualmente y que no teman por este tipo de problemas más habituales de entornos empresariales que no domésticos.