Parecía que Toshiba no acababa de recuperarse después de una larga temporada, pero ahora son bastante optimistas. Tanto, que han anunciado un crecimiento de un 34% para el año fiscal 2013-2014, iniciado el 1 de abril.
El impulso de sus chips de memoria flash es lo que les mantiene tan optimistas, si bien no consiguen serlo tanto en el terreno de televisores, que queda algo más descolgado. Esperan unos beneficios operativos de 2.600 millones de dólares, si bien sigue siendo un pronóstico por debajo de lo estimado por los analistas (3.496 millones de dólares).
El vicepresidente de la compañía, Makoto Kubo, ha argumentado que han preferido orientar unas previsiones más conservadoras dado el panorama económico actual, y dada la incertidumbre en el mercado PC y de televisores. Respecto al período anterior, Toshiba registró el pasado año fiscal unos beneficios un 4,1% inferiores, así que se entiende la prudencia.
Por el momento, lo que más dinero hace perder a Toshiba es su gama de televisores. Aún y así, se muestran optimistas para el futuro.