Un nuevo material desarrollado por científicos suizos podría acelerar ese futuro hipotético en el que llevaremos ropa "electrónica", o aparatos que se adaptan a los téxtiles, entre otros tantos conceptos casi de ciencia-ficción.

Así como los circuitos y los cables son amigos de las superficies rígidas y sólidas, no lo son tanto de las que se estiran o deforman de manera continua. El nuevo material del que hablamos solucionaría este handicap. Hecho de poliuretano con núcleos rígidos que están impregnados con óxido de aluminio y laponita, este material es deformable y, al mismo tiempo, protege los núcleos que contienen la delicada circuitería.
"Tienes dos materiales con dos propiedades mecánicas muy distintas. El reto es puentear esas dos propiedades", dice Andre Studart, investigador del Instituto Federal Suizo de Tecnología de Zurich. "Hay materiales que poseen estas propiedades de serie, como los tendones que unen los músculos al hueso. Pero no existen demasiados ejemplos en cuanto a materiales sintéticos".
La parte blanda del material se puede estirar un 350% sin fallo alguno, según revelan los científicos, incluso permaneciendo intactas las zonas rígidas de óxido de de aluminio. Los bordes entre la zona moldeable y la rígida han sido graduadas de forma que ganan rigidez conforma nos acercamos a las partes más rígidas.
Vale, pero esto, ¿para qué sirve? Pues según los científicos para una multitud de campos, desde dispositivos tecnológicos flexibles hasta aparatos que se puedan incorporar a nuestro vestuario como si de ropa se tratara, pasando por implantes médicos o incluso células fotovoltaicas. Los implantes médicos son especialmente sensibles a este tipo de material, ya que mejorarían sustancialmente los que existen actualmente.