En esta noticia ya os comentamos el temido y odiado, a partes iguales, "Error 37" que Diablo III muestra como consecuencia de la saturación que están experimentando sus servidores.
El elevado número de usuarios, así como el hecho de que el juego sólo ofrece modo online, se han erigido como problemas de consecuencias realmente molestas.
Este hecho, el de requerir conexión online permanente, no sólo impide a los usuarios disfrutar del juego nada más comprarlo, dados los problemas mencionados con los servidores, sino que además con dicha decisión Blizzard ha limitado el posible número de compradores.

Kotaku nos deja una interesante moraleja, y es que tras lo visto con Diablo III ya no somos nosotros los que jugamos cuando queremos, sino que jugamos cuando ellos (Blizzard) quieren. Obviamente esto es extensible por analogía.