Hemos encontrado un artículo interesantísimo en ExtremeTech, la lectura del cual recomendamos encarecidamente. Para entender la razón por la que el artículo se ha escrito, hay suficiente con ver esta gráfica:

El overclock se vuelve menos interesante con el tiempo. Centrarnos en el problema (que existe) con la pasta térmica del IHS en los Ivy Bridge no nos permitiría ver la tendencia general: el aumento de consumo es el que nos deja ver que, si bien la reducción en el proceso de fabricación ha significado una mejora importante en el consumo de serie (120W en el i7-3770K frente a los 161W del i7-920), la tendencia es a una progresiva reducción del margen para overclock. Además de que un tamaño de chip o die cada vez más pequeño impide la buena capacidad para repartir el calor hacia los disipadores de CPU y más para quitarlo de los llamados "hot spots" o puntos calientes del chip.
Los esfuerzos de Intel no van, además, en esa dirección: el objetivo es claramente construir chips más pequeños que consuman menos, y la velocidad monohilo pasa a un segundo plano frente a la eficiencia de los múltiples núcleos.