La pasada semana, Foxconn anunció una subida en el sueldo de sus empleados, que aunque pasarán a cobrar un 9% más, aún están obligados a hacer horas extras para ganar lo suficiente como para vivir.
Esta subida no le ha gustado nada a alguna de las compañías tecnológicas más importantes del mundo, como HP y Dell, que avisan que si el coste del trabajo de Foxconn sube, los precios de sus productos también lo harán.
"No tenemos claro qué ocurrirá en términos de nuestros costes”, aseguró Brian Gladden, CFO de Dell. “Todavía hay que ver cómo fluye todo a través de toda la cadena de producción”. Por su parte, Meg Whitman, CEO de HP, afirmaba que, "se tratará de un fenómeno que afecte a toda la industria, y entonces tenemos que decidir cuánto le pasamos a nuestros clientes versus cuánto coste absorbemos nosotros”.
Activistas de los derechos de los trabajadores han anunciado que es inevitable que suba el precio final de los dispositivos, ya que en el fondo es cuestión de cómo se distribuye “la riqueza entre las marcas, los proveedores y los trabajadores”.