Es el objetivo que la compañía SuVolta se ha marcado, el cual, además, sería compatible con los procesos de fabricación actuales, por lo que se podría adaptar perfectamente a las fábricas sin demasiados costes.
SuVolta tiene en mente no modificar radicalmente ni la forma ni la estructura de los chips, de forma que estos contarían con las mismas instrucciones que sus modelos originales y todas sus especificaciones. En sí, todo se traduce en unas modificaciones del proceso de fabricación, lo cual permitiría la fabricación de chips más eficientes, energéticamente hablando.
Por el momento, Fujitsu ya ha comprado la licencia de uso de este sistema, que estará disponible el año que viene. La mayor ventaja de esto es que se podrá aplicar a cualquier tipo de chip, ya estén estos destinados a ordenadores, móviles, servidores o lo que sea, y obviamente para cualquier fabricante.