El lunes 31 de agosto el popular servicio de correo Gmail perteneciente a Google volvió a dejar sin servicio a muchos de sus usuarios durante un poco más de una hora y media. Los afectados fueron los que intentaron entrar a través de la web.
Hace no mucho tiempo hicieron unas mejoras en los routers para minimizar los tiempos de respuesta a cambio de sobrecargarlos un poco más. Ayer se produjo un mantenimiento de servidores rutinario que se realiza a menudo y en el que se distribuye la carga hacia otras máquinas y no hay ningún contratiempo
Según explica Google en el blog oficial, la causa del problema fue un fallo de cálculo. Este tráfico que tenía que ser redirigido fue subestimado y unido al cambio anterior que sobrecargaba los routers hizo que estos se viniesen abajo. Las peticiones se iban derivando hacia otros lugares y en un efecto de bola de nieve se colapsó el sistema.
Eso sí, Google nos cuenta que esto no afectó al servicio si se accedía mediante los protocolos POP3 e IMAP, que son los que usan más a nivel corporativo ya que estaban gestionados por otro grupo de routers diferentes.