BioPassword ha desarrollado un nuevo sistema de seguridad de identificación y autentificación personal biométrica basado en una nueva idea.
No necesita ni explorar el iris, la huellas digitales o el rostro. Se basa en la presión de los dedos, la velocidad de tecleado y el esquema que sigue la persona al teclear una clave o nombre de usuario propio. Esos rasgos son los que analiza para determinar la autenticidad del usuario pues cada persona escribe de modo diferente.
Cuando se inicia un programa protegido por clave o se inicia sesión, esta aplicación le pide al usuario insertar los datos de inicio de sesión o la clave 9 veces seguidas para detectar el patrón de tecleo.
Dado que es muy poco probable que otra persona teclee esos datos del mismo modo, una contraseña robada no será problema alguno y con el paso del tiempo será menos necesario tener que emplear complejas contraseñas seguras.