En la universidad de Illinois hay un ingeniero informático que asegura haber creado una forma de reparar fallos de hardware con software. El ingeniero se llama Josep Torrellas.
Afirma que es factible que los chips tengan mecanismos de autorreparación, de la misma forma que el software se repara con actualizaciones y parches. Los chips defectuosos suponen un gran coste para los fabricantes, sobre todo si le reclaman un cambio por uno funcional. De momento, la idea de este ingeniero está en un estado primitivo, aunque asegura que de terminarla podrá conseguir que la fabricación de chips sea más eficiente y económica.
Su idea se basa en incorporar en el chip un dispositivo llamado Phoenix. Phoenix se podrá programar para detectar fallos y repararlos. De momento, ha conseguido que funcione en un FPGA. Su modo de funcionamiento es parecido a un antivirus, pues se puede actualizar con nuevos datos sobre defectos conocidos para que los arregle, lo que ahorrará tiempo a los fabricantes, además de acelerar la salida de sus productos ya que los defectos se podrán subsanar a base de parches, por lo que las pruebas finales no tendrán que ser tan exhaustivas.