Aunque suponemos que ya lo habrán comentado en varias webs, nosotros leemos en
TG Daily que la esperada expansión para el World of Warcraft será retrasada y se perderá la temporada navideña.
La expansión tiene el nombre de Burning Crusade y el motivo de su retraso es la detección de demasiados bugs desde que se inició el testeo de la versión beta, a principios de este mes. Comentan que aparecerá en enero y sus responsables no están muy preocupados ya que consideran que tienen una buena base de usuarios fieles e interesados en ello que lo comprarán incluso en la cuesta de enero.
Por otro lado y aún a falta de ver como termina la versión final, hemos de agradecer que en un juego primen los aspectos de calidad que no los comerciales ante las ventas navideñas. Ya que es habitual por estas fechas ver juegos que luego hasta la primavera no son corregidos adecuadamente a base de parches.