Los juegos utilizan sistemas de protección y mecanismos anti trampas cada vez más sofisticados. Estos sistemas pueden identificar el hardware concreto del equipo que ha hecho trampas en un juego, y banear de forma permanente no solo la cuenta del jugador, sino también banear su PC de forma definitiva guardando un registro de los identificadores de sus componentes.
Este mecanismo tan sofisticado añade una capa de protección que mejora la seguridad y refuerza las defensas contra los tramposos, pero puede tener consecuencias en el mercado de segunda mano si no conocemos el origen de un componente que ha formado parte de un PC que previamente había sido baneado.
Un jugador compró un procesador Ryzen 7 5800X3D de segunda mano. Cuando quiso utilizarlo para jugar a Valorant descubrió que ese procesador había formado parte de un PC baneado en dicho juego de forma permanente. El procesador funciona perfectamente con los demás juegos, no ha tenido ningún problema hasta ahora, solo con Valorant.
Tras contactar con RIOT Games recibió la confirmación de que la ID de la CPU que había comprado fue baneada como parte de un bloqueo por hardware impuesto el 12 de agosto. Ese bloque se impuso al dueño anterior del procesador, que debió ser la misma persona que le vendió el Ryzen 7 5800X3D.
Lo más grave de todo es que, como consecuencia de esto, el resto del hardware del equipo de este usuario también ha terminado en la lista negra del sistema Vanguard de RIOT Games, así que se ha visto seriamente perjudicado.
RIOT Games ha dicho que no piensa levantar el bloqueo manualmente, y tampoco ha explicado qué mecanismos utiliza para poder llevar a cabo una identificación tan precisa del hardware para aplicar este tipo de bloqueos.
