La consola de 64 bits de Nintendo cumple 30 años. Lanzada el 29 de septiembre de 1996 en Estados Unidos, y el 1 de marzo de 1997 en Europa, esta consola fue un sistema muy particular, cargado de aciertos y de errores tanto en su hardware como en su propio formato para los juegos.
Nintendo 64 intentó diferenciarse de la generación de 32 bits, con PlayStation y Sega Saturn al frente, con un procesador NEC VR4300 de 64 bits a 93,7 MHz. Su núcleo gráfico era un RCP a 62,5 MHz que podía manejar hasta 100.000 polígonos con mapeado de texturas, iluminación, corrección de perspectiva, suavizado de bordes, filtrado trilineal y Z-Buffer.
Esta consola podía alcanza una resolución de hasta 640 x 480 píxeles, y tenía 4,5 MB de memoria que se podía ampliar a 8 MB con el cartucho de expansión que se lanzó más adelante. El bus de datos era de 9 bits. El cartucho de expansión de memoria permitía aumentar la resolución en juegos, pero a veces no valía la pena porque afectaba mucho al rendimiento.
A diferencia de Saturn y PlayStation, Nintendo 64 utilizó cartuchos en vez de CDs. Este formato tenía ventajas: los tiempos de carga eran inexistentes por la mayor velocidad de acceso a los chips de memoria de los cartuchos, eran más resistentes al uso, y para Nintendo eran importantes porque hacían que la piratería fuese casi imposible.
También tenían desventajas, porque eran mucho más caros, y además tenían mucha menos capacidad de almacenamiento: 64 MB frente a los 650 MB de un CD.
Nintendo 64 vendió 32,9 millones de consolas, superando por mucho a la Saturn de Sega, que solo vendió 9,26 millones de unidades.
