Los monitores gaming avanzan ofreciendo paneles de mayor calidad, más resolución y también más tasa de refresco. La tasa de refresco representa la cantidad de veces que se refresca la imagen en un segundo, y cuando jugamos lo ideal es que esta esté sincronizada con la tasa de fotogramas por segundo. Esto se consigue con tecnologías como VRR y también con Adaptive Sync, G-SYNC y FreeSync.
Las tasas de refresco de entre 144 Hz y 260 Hz se han estandarizado, y ya se comercializan monitores con tasas de refresco de más de 300 Hz a precios no muy altos. AOC es una de las marcas que más trabajo ha hecho para facilitar la llegad de monitores con altas tasas de refresco a precios cada vez más accesibles, y ahora ha demostrado su capacidad con el lanzamiento de un monitor de 1.000 Hz.
El AGON PRO AGP257FT alcanza los 1.000 Hz de forma nativa, tiene resolución 1080p y utiliza un panel IPS. Se puede overclockear para llegar a 1.050 Hz. Un monitor como este está pensando para profesionales del mundo del deporte electrónico, y tiene resolución 1080p porque con esta resolución es más fácil alcanzar tasas de FPS muy altas en juegos con las que aprovechar esos 1.000 Hz.
Este monitor tiene además un tiempo de respuesta de 0,3 ms GtG, HDR400, reproduce el 99% del espacio de color sRGB y el 90% del espacio DCI-P3, y ofrece conectividad HDMI 2.1 (dos salidas) y un DisplayPort 2.1. Estará disponible en el primer trimestre de 2027, y su precio podría a superar los 1.000 euros.
Estos monitores se alejan de las necesidades reales de un usuario normal. Si te entusiasma jugar y quieres disfrutar de una buena fluidez en juegos con un monitor de entre 144 Hz y 240 Hz tendrás suficiente. A partir de ahí es mejor dar más importancia a otras cosas, como la calidad del panel y la resolución.
