Para medir el rendimiento en juegos se habla siempre de la tasa de fotogramas por segundo, un valor que significa cuántos fotogramas se renderizan en un segundo, y que para medir el rendimiento de un juego se suele expresar en la media obtenida por una medición realizada durante un tiempo concreto.
Los FPS medios representan de manera más real el rendimiento de un juego que los fotogramas máximos medidos en un momento concreto, pero no cuentan toda la historia. El "frame health" es un término que ha acuñado Digital Foundry y que contribuye a contar mejor la historia del rendimiento real de un juego.
En un reciente vídeo el canal ha hablado de este tema, y lo ha explicado de manera detallada a sus seguidores. Cuando se renderizan fotogramas estos tienen que mostrarse siguiendo un ritmo constante para que la sensación de fluidez sea realmente buena. Si se producen retrasos entre fotogramas no tendremos una fluidez acorde a la tasa de fotogramas del juego.
Por ejemplo, un juego que funcione a 60 FPS se moverá fluido, pero si los fotogramas no se sirven de forma escalonada en tiempos de 16,67 ms se producirán fluctuaciones y retrasos en la tasa de fotogramas que provocarán el temido stuttering o tartamudeo de la imagen.
En el vídeo hablan de esas fluctuaciones, y las muestran en diferentes juegos. Uno de los que más sufre este problema es Bloodborne, que funciona a 30 FPS, pero tiene graves problemas de "frame health", de inconsistencia en el tiempo de fotogramas.