Llegas un viernes por la tarde a casa después de un duro día de trabajo, te das una ducha, comes algo y te pones a echar una partida a tu juego favorito, que tiene modo online competitivo. Entras, y en cuestión de segundos estás muerto. Reapareces, te mueves un poco y vuelves a morir. Esto se repite durante treinta minutos, hasta que finalmente te frustras, quitas el juego y te pones a hacer otra cosa.
Esta realidad afecta a millones de jugadores en todo el mundo, y muchas veces no ocurre porque sean malos jugando o porque se hayan encontrado a personas que pasan todo el día jugando y están a un nivel imposible para una persona normal con obligaciones, sino que esto pasa porque han encontrado la manera de hacer trampas sin que los pillen.
Para muchos jugadores lo importante es ganar, les da igual cómo, y la industria de las trampas en los videojuegos se está haciendo de oro por esta razón. Según datos recientes se estima que la industria de las trampas en videojuegos mueve alrededor de 8.500 millones de dólares al año, y está compuesta por una cadena de distribución que incluye a desarrolladores, vendedores y revendedores.
Hay muchas herramientas y servicios para hacer trampas, y en algunos juegos incluso se permite hacer "smurfing", que es cuando una persona con un rango más alto se crea una cuenta con un rango bajo para jugar en niveles de habilidad a los que no pertenece. Esto es muy común y muy grave en juegos como League of Legends, donde incluso hay creadores de contenido que abusan de esto para sacar vídeos donde parecen mejores de lo que realmente son.
La industria de las trampas en los videojuegos también se ha vuelto cada vez más sofisticada, no ha dejado de evolucionar y ha logrado superar obstáculos y medidas de protección que antes eran mucho más efectivas. Parece que nunca nos vamos a librar de los tramposos en juegos multijugador.
