Apple presentó ayer los iPhone 18 Pro y Pro Max, y cumplió con casi todos los rumores y las filtraciones que ya conocíamos desde hacía meses, así que no hubo ninguna sorpresa que podamos considerar como importante o interesante.
Los iPhone 18 Pro y Pro Max mantienen el diseño de la generación anterior, y el chasis de aluminio de tipo unibody. Solo se diferencian en el tamaño de la Dynamic Island, que es un poco más pequeño, como ya indicaban muchos rumores, y en los colores disponibles. Apple venderá ambos modelos en color negro, plata, glacial y borgoña.
Tampoco cambia el tamaño de pantalla, que es de 6,3 y 6,9 pulgadas respectivamente, ni el panel, que vuelve a ser un XDR OLED con tasa de refresco de hasta 120 Hz personalizable en intervalos de 1 Hz. Ambos modelos tienen tres cámaras traseras de 48 MP: una angular, una gran angular y un teleobjetivo, y una cámara frontal de 18 MP.
La única novedad importante en las cámaras es el nuevo sensor en la principal con ToF 3D y apertura variable, que trabaja entre f/1.5 y f/4.0. Los demás sensores no parece que hayan cambiado frente a la generación anterior.
Los iPhone 18 Pro y Pro Max repiten también la configuración de 12 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento, pero cambian al nuevo SoC Apple A20 Pro, fabricado en 2 nm y con una CPU, GPU y NPU más potentes. Según Apple, la NPU es el doble de potente.
Como decían los rumores, los dos son más caros que la generación actual. El iPhone 18 Pro costará 1.469 euros y el Pro Max sube a 1.619 euros. La subida frente a la generación anterior es de 150 euros.
