Sony enfrenta una demanda en California por la polémica generada en el desglose de condiciones de compra de contenidos digitales. Los demandantes dicen que Sony esconde demasiado bien el párrafo donde dice que al comprar juegos en realidad no compramos juegos, compramos licencias digitales de uso, y que estas no nos pertenecen.
El problema que hay detrás de esto es que hay decenas de millones de personas que, cuando compran un juego para PS5, no saben que en realidad lo que están comprando es una licencia de uso condicionada, y que esta podría dejar de ser válida mañana mismo y no podrían reclamar nada, se quedarían sin posibilidad de seguir jugando y sin el dinero.
No es un problema exclusivo de Sony y de PlayStation, los jugadores que utilizan Steam también tienen que enfrentarse a la misma situación con sus juegos, aunque Valve dijo que en caso de desastre tomaría medidas para asegurar que los compradores puedan tener sus juegos en un último esfuerzo por el bien del usuario. Otras plataformas como GOG permiten descargar los juegos sin DRM, así que ahí sí que somos realmente propietarios del juego.
Sony se ha defendido de una manera tan cuestionable que ha vuelto a crear polémica. La empresa dice que los compradores "razonables" saben que no es posible ser propietario de una copia digital, porque a diferencia de una copia física, esta no puede escasear, y que estos compradores ya saben por lógica que cuando compra un juego digital no compran el derecho de propiedad sobre el juego, sino un derecho de uso que puede caducar en cualquier momento.
De esta manera también se justifica ante las acusaciones de que esconde las condiciones de compra de productos digitales. Sony debería indicar claramente que no vende juegos, sino licencias que dan derecho a usar esos juegos, y que estas pueden caducar o desaparecer en cualquier momento sin que tengamos derecho a nada.
