Debido a la subida del precio de los componentes, que ha afectado sobre todo a la memoria y a las unidades SSD, Microsoft ha sufrido un aumento grande en el coste de fabricación de sus consolas. Xbox Series S ahora cuesta entre 450 y 500 euros, y Xbox Series X puede costar hasta 800 euros dependiendo del minorista, y además la disponibilidad de ambas consolas es mucho más baja que hace unos meses.
La situación se le ha complicado a Microsoft, pero el problema es que a pesar de haber subido precios la compañía está perdiendo unos 150 dólares por cada unidad vendida de Xbox Series S y Series X. Esta información se refiere a cada unidad vendida de las fabricadas con los costes actuales. Esto significa que a pesar del aumento de precio de ambas consolas la compañía sigue perdiendo dinero, y que está en una situación difícil.
El problema es que lo peor aún no ha llegado. Se espera que la memoria y las unidades SSD sigan subiendo de precio y que vuelvan a subir a finales de 2026 y en 2027. Si esto se cumple, Microsoft tendrá que volver a subir más el precio de Xbox Series X y Series S, o deberá aceptar pérdidas de más de 200 dólares por consola vendida. Es una decisión muy difícil, porque las ventas de ambas consolas son cada vez más bajas, y subir el precio podría hacer que bajen aún más, pero asumir pérdidas tampoco le conviene.
Ahora está también el tema de qué pasará con Xbox Project Helix, porque Microsoft tiene que hacer frente al coste de producción de su consola de nueva generación, y con la situación actual y sin acuerdos específicos y descuentos a la vista la compañía podría tener que enfrentarse a la difícil decisión de venderla por 1.000 dólares o incluso más si no quiere perder mucho dinero por consola vendida.
