El remake de The Witcher 1 es un juego muy esperado. Solo se sabe que este juego está utilizando el Unreal Engine 5, un motor gráfico por el que CD Projekt RED ha apostado por completo tras abandonar su motor gráfico propietario, el REDengine, un motor que dio muy buenos resultados en juegos como The Witcher III y en Cyberpunk 2077.
Mirando en retrospectiva, creo que el REDengine no ha sido valorado realmente como merecía, porque este motor gráfico pudo escalar tan bien en Cyberpunk 2077 que permitió llevar ese juego a Xbox One y a PS4, y también crear una versión más avanzada, cargada de NPCs y con gráficos superiores integrando trazado de trayectorias en PC.
Ese nivel de escalabilidad es difícil de conseguir con un motor gráfico como el Unreal Engine 5, pero a CD Projekt RED quizá no le salieron las cuentas y les resultaba más complicado tener que seguir actualizando y manteniendo su motor gráfico que pasarse al motor de Epic Games.
El remake de The Witcher 1 va a traer cambios gráficos muy grandes, pero esto traerá un problema oculto, según Artur Ganszyniec, diseñador principal de la historia del juego original, y es que hay que ajustar la narrativa del juego, la manera de contar la historia y de desarrollar todos los acontecimientos a los cambios gráficos y técnicos del remake para que todo tenga sentido.
En The Witcher 1 muchas cosas funcionaron porque sabíamos exactamente dónde estaría el jugador en cada momento, y esto es algo que se puede llegar a perder con un enfoque de tipo mundo abierto más actual. El remake no solo se tendrá que adaptar técnicamente, sino también en jugabilidad y en la narrativa de la historia.
