Windows 11 es un sistema operativo a la última, pero también tiene sus limitaciones. Dependiendo de la versión que utilicemos, esta nos permitirá montar procesadores con un máximo determinado de núcleos, y una cantidad máxima de RAM más o menos alta.
La versión Home es la más utilizada. Esta permite utilizar un procesador de 64 núcleos y hasta 128 GB de RAM. Los procesadores más potentes dentro del mercado de consumo general tienen 24 núcleos y 24 hilos en el caso de Intel, y 16 núcleos y 32 hilos en el caso de AMD. Las placas base actuales para este mercado soportan hasta 256 GB de RAM, una cantidad que no tiene soporte en esta versión de Windows 11.
La versión Pro de Windows 11 soporta dos procesadores y un máximo de 128 núcleos. Con esta versión podremos montar hasta 2 TB de RAM, así que está mejor preparada para configuraciones profesionales y para equipos de muy alto rendimiento, pero esta no representa el máximo al que puede llegar este sistema operativo.
El techo de Windows 11 lo marca la versión "Pro for Workstation", que como su nombre sugiere está enfocada a estaciones de trabajo. Esta puede soportar configuraciones multisocket con hasta 4 procesadores y 128 núcleos, y permite montar hasta 6 TB de RAM.
Esa versión, además de soportar configuraciones de hardware más potentes, también tiene otras características que marcan la diferencia, como por ejemplo el soporte de Acceso directo a memoria remota (RDMA), que acelera el intercambio de archivos mediante adaptadores de red para transferir datos con latencia ultrabaja y un bajo uso de CPU. También es compatible con hardware NVDIMM, que permite que los datos persistan incluso en caso de un corte de energía, manteniendo la lectura y escritura a velocidades de memoria estándar.
Windows 11 Pro for Workstation es, para muchas personas, una gran desconocida porque se dirige a un perfil profesional muy concreto, pero es la opción más potente y completa de Windows 11, y también la más cara, porque una licencia puede costar más de 300 euros.
