La nueva CEO de Xbox, Asha Sharma, ha confirmado algunos cambios que son bienvenidos a esta división, como el valor de los juegos exclusivos, una revisión de su estrategia que salvó en el último momento a Gears of War: E-Day, porque con Phil Spencer al mando este juego iba a llegar también a PS5, y al final no será así.
También se sabía que con el cambio de batuta se iban a producir recortes y despidos, y ya tenemos un resumen claro de lo que va a pasar en Xbox. En primer lugar están confirmados 3.200 despidos, en segundo lugar está la salida de varios estudios, y en tercero está Arkane Lyon, cuyo futuro todavía no está definido, y está siendo valorado, pero parece que tiene dos opciones: ser independiente o ser comprado por otra compañía.
Compulsion Games y Double Fine Productions van a volver a ser independientes, así que saldrán del ala de Microsoft y tendrán que gestionarse y financiarse por sí mismos. Esto es bueno y malo al mismo tiempo, porque les da más libertad, pero a la vez los expone a un mayor riesgo de bancarrota y cierre si lanzan un proyecto que no tiene éxito.
Ninja Theory ha sido comprado por un tercero no revelado, aunque ha recibido más fondos para poder terminar Senua. Undead Labs ha corrido la misma suerte, ha sido comprado por una compañía no concretada, pero también ha recibido más dinero para poder terminar State of Decay 3.
El resto de estudios seguirán formando parte de Xbox, así que Activision, Bethesda/Zenimax (incluye a id Software), King, Mojang y Xbox Game Studios no están en riesgo, aunque sufrirán una buena ronda de despidos para reducir costes.
Asha Sharma dijo que estos cambios son necesarios para conseguir una división Xbox más compacta, centralizada, eficiente y rentable. En realidad los despidos son una manera de recortar gastos de forma inmediata y sirve para maquillar resultados y aparentar que se ha ganado más dinero y que las cosas han ido mejor, cuando en realidad todo ha sido gracias a un recorte gordo de plantilla.
