Xbox One perdió la guerra de la generación anterior de consolas, y fue menos potente que PS4. La consola de Microsoft tenía una CPU Jaguar de AMD de 8 núcleos a 1,75 GHz, montaba 8 GB de DDR3 unificada, tenía un bus de 256 bits, una GPU Radeon personalizada con 768 shaders basados en la arquitectura GCN 1.0 y utilizaba un disco duro de 512 GB. Compensaba su bajo ancho de banda con 32 MB de eSRAM.
PS4 era más potente porque tenía una GPU GCN 2.0 con 1.152 shaders y porque tenía 8 GB de GDDR5 sobre un bus de 256 bits, así que disponía de más potencia gráfica, su arquitectura GPU era más avanzada y tenía mayor ancho de banda. Solo tenía una pequeña desventaja, y es que su CPU AMD Jaguar de 8 núcleos corría a 1,66 GHz.
Por esa diferencia de potencia Xbox One solía mover juegos casi siempre a menos de 1080p, mientras que PS4 se mantenía casi siempre en 1080p. El canal RandomGaminginHD ha querido probar cómo sería la experiencia de jugar hoy con una Xbox One, y esa experiencia le ha parecido mejor de lo esperado.
En el vídeo dice que es espectacular lo que consiguió Rockstar con Red Dead Redemption 2 en esta consola a pesar de sus limitaciones de hardware, y que GTA V funciona muy bien en este sistema. El primero funciona a 864p (1.536 x 864 píxeles) y tiene como objetivo 30 FPS, pero reconoce que la imagen se ve poco nítida.
Call of Duty Black Ops 7 funciona a 900p dinámicos en esta consola y con una tasa de entre 30 y 45 FPS. Tiene reducciones de calidad gráfica frente a otras versiones y la oscilación de la tasa de fotogramas por segundo complica la jugabilidad, pero no tiene problemas de rendimiento graves y se puede jugar.
En sus pruebas confirma que la mayoría de los juegos para Xbox One funcionan en resolución 900p o inferior, hasta llegar a 720p, que es el límite mínimo al que solían apuntar los desarrolladores si no quedaba más remedio. La mayoría de los juegos suelen funcionar bien dentro de sus posibilidades, pero hay títulos como Cyberpunk 2077 que directamente fue mucho para las consolas de su generación.
Cyberpunk 2077 es uno de los pocos juegos que, a pesar de las actualizaciones que ha recibido, no funciona bien en Xbox One. Se mueve en 810p dinámicos y tiene como objetivo 30 FPS, pero sufre bastantes problemas de renderizado y caídas de rendimiento. Gráficamente pierde mucho y encima la ciudad está muy vacía porque apenas muestra NPCs en pantalla.