La Steam Machine es mucho más cara que una PS5 y rinde peor en general. Estos dos problemas hacen que la consola de Valve quede en una posición difícil de justificar, y ha llevado a los seguidores de Digital Foundry a preguntarles a quién se dirige la consola de Valve.
Digital Foundry responde de manera clara y directa: es una consola que se dirige a usuarios de PC, a jugadores que ya estén dentro de ese ecosistema, que tengan una librería de juegos y que quieran poder disfrutarlos en el salón de casa o en otra estancia con un sistema compacto, silencioso y con una interfaz más sencilla que ofrezca una experiencia cercana a la de una consola convencional.
Una de las diferencias más importantes que tiene la Steam Machine frente a un PC, y que a menudo se pasa por alto injustamente, es su tamaño y su bajo nivel de ruido. Esto justifica en parte su alto precio, porque montar un PC pequeño incrementa los costes al obligarnos a recurrir al formato mini-ITX.
Creen que la Steam Machine también nació con la intención de llegar a un mayor público y de ampliar el ecosistema de Valve, pero al final las cosas no salieron como esperaban porque no tuvieron más remedido que lanzarla a un precio demasiado alto, lo que la alejó de ese perfil de consola más asequible que Valve podría haber tenido al principio.
También hablan de la nueva normalidad que ha forzado la crisis de la RAM y de la NAND Flash, y creen que los precios de las consolas de próxima generación van a ser también ridículamente altos. Es muy probable que eso ocurra, pero incluso con un precio de 1.000 dólares una PS6 estará en otro nivel comparada con la Steam Machine por un precio casi idéntico.