Valve ha lanzado la Steam Machine rodeada de polémica, porque esta consola es muy cara, y porque llega en versiones con uno y dos módulos de DDR5 que se venden de forma indistinta, lo que supone que algunas unidades rinden más porque funcionan en doble canal y otras rinden peor porque funciona en canal único.
Valve no ha intentando mantener una uniformidad, ha lanzado la consola como ha podido, y los precios han generado fuertes críticas, ¿pero qué hay del rendimiento? Muchos análisis de rendimiento han confirmado lo que se esperaba, que la Steam Machine tiene una potencia moderada en juegos, y que no es más potente que una PS5 en escenarios donde el límite lo pone la GPU.
En esos escenarios, que son los más habituales, PS5 rinde mejor que la Steam Machine. En juegos o en secuencias donde la limitación principal es la CPU la consola de Valve puede rendir un poco mejor.
Rinde un poco peor que PS5, pero ambas consolas serían comparables. El problema es que PS5 cuesta 599 euros con un mando de control y un SSD de 825 TB en su versión digital (1 TB si tienes suerte de conseguir la versión anterior). La Steam Machine cuesta 1.039 euros en su versión sin mando y con SSD de 512 GB, y sube a 1.108 euros en su versión con un mando y SSD de 512 GB.
Con lo que cuesta una Steam Machine te puedes comprar una PS5, varios juegos y pagar el online de todo un año. También te podrías comprar una PS5 Pro con un par de juegos y pagar el online de un año. Esta comparación demuestra que a Valve "se le ha ido el norte" con este lanzamiento.