Microsoft ha lanzado una actualización opcional para Windows 11 que introduce uno de los cambios más controvertidos que ha recibido dicho sistema operativo, el Perfil de Baja Latencia.
La compañía presentó ese perfil como una optimización que permite mejorar el rendimiento de Windows 11, y no está mintiendo, es un cambio que mejora el rendimiento de dicho sistema operativo, pero para muchos usuarios esto era algo así como "hacer trampa", porque en realidad no se había optimizado nada, solo se aumentaba el uso de la CPU.
El Perfil de Baja Latencia, cuando se activa, hace que la CPU trabaje a mayor frecuencia de manera temporal cuando se hacen ciertas cosas en Windows 11, como abrir aplicaciones, activar la búsqueda o abrir el menú de inicio.
Cuando se realizan esas acciones, ese perfil hace que la CPU sufra picos de frecuencia máxima para mejorar la respuesta y el rendimiento. Esos picos solo duran unos instantes, y Microsoft dijo que no afectan de forma perceptible a la autonomía en portátiles.
Ese aumento de frecuencia del procesador puede durar entre 1 y 3 segundos, y Microsoft lo considera como una "optimización de CPU". Esta función es opcional, pero se acabará convirtiendo en obligatoria cuando se incorpore en la actualización de seguridad de junio.
Las primeras pruebas que se han hecho con esa función activada confirman que funciona, y que consigue la respuesta general de Windows 11 sea más fluida y rápida, sobre todo en equipos que no tienen una CPU muy potente.
