El canal RandomGaminginHD se hizo con un PC de segunda mano que venía configurado con un Ryzen 7 1800X, que tiene 8 núcleos y 16 hilos, y con una GeForce GTX 1660 SUPER. Esta tarjeta gráfica tiene la potencia de una GeForce GTX 1070 (más o menos), así que no debería haber ningún cuello de botella importante porque el procesador llegó en 2017, y fue lo más potente de AMD en esa generación.
Sin embargo, en juegos como Counter Strike 2, que tiene una dependencia de la CPU muy alta, la GeForce GTX 1660 SUPER registra una tasa de uso baja. Cae a menos del 60%, aunque el rendimiento es bueno y el juego funciona a 144 FPS en 1080p con calidad alta. El procesador tiene una tasa de uso media de poco más del 30%, y funciona a su velocidad de stock, 3,7 GHz en multihilo.
En ARC Raiders, que aprovecha mejor los hilos del Ryzen 7 1800X, la GeForce GTX 1660 SUPER sí que alcanza el 98% de tasa de uso, y el rendimiento es de 65 FPS en 1080p con calidad media. No hay un cuello de botella por CPU.
Cyberpunk 2077 en 1080p con calidad baja funciona a 68 FPS, y la GeForce GTX 1660 SUPER supera el 90% de tasa de uso de media, así que no hay tampoco un cuello de botella. Fortnite funciona a 160 FPS de media en 1080p con calidad media, y la GPU tiene una buena tasa de uso. GTA V Enhanced tampoco da problemas, registra 101 FPS en 1080p con calidad alta, y Resident Evil Requiem funciona a 69 FPS en 1080p con calidad baja. Aquí el cuello de botella es la gráfica, que tiene solo 6 GB de memoria.
Starfield registra 47 FPS en 1080p con calidad baja y FSR 3 al 80%. La tasa de uso de la GPU supera el 90%.
Aunque no hay cuello de botella por la CPU en la mayoría de los juegos con la GeForce GTX 1660 SUPER, los resultados dejan constancia de que con una tarjeta gráfica bastante más potente, como la GeForce GTX 1080 Ti, empezaríamos a notar cuellos de botella más evidentes, y que ese sería el máximo aconsejable para acompañar a un Ryzen 7 1800X.