Intel ha aprendido, por las malas, muchas lecciones de AMD durante esos diez años de caída que le han hecho perder mucha cuota de mercado frente a la compañía que dirige Lisa Su.
Una de las lecciones más valiosas es la importancia de la longevidad del socket para crear valor. AMD ha jugado muy bien sus cartas en esta materia con el socket AM4, que utilizan desde los Ryzen 1000 hasta los Ryzen 5000, y que está teniendo una nueva vida por la crisis de la DRAM, que ha disparado el precio de la DDR5 y ha hecho que muchos vuelvan a poner la mirada en la DDR4 para montar un nuevo PC, porque esta es más barata.
Intel ha hecho todo lo contrario con sus sockets. La mayoría permiten actualizaciones de solo dos generaciones de procesadores, y estos encima no siempre traen mejoras que valgan la pena de verdad. El socket LGA 1700 ha sido una de las excepciones más recientes, porque permite montar procesadores Alder Lake-S con 16 núcleos y 24 hilos, y también procesadores Raptor Lake con hasta 24 núcleos y 32 hilos.
La compañía se ha dado cuenta de su error, y va a trabajar para que sus próximos sockets ofrezcan una mayor vida útil. También va a lanzar nuevos procesadores Raptor Lake para mejorar la vida útil del socket LGA 1700, un socket que la compañía quiere posicionar como rival de AM4, aunque en realidad tiene procesadores que compiten en rendimiento con los Ryzen 7000 y Ryzen 9000.
No hay información concreta sobre qué nuevos procesadores va a lanzar Intel para ese socket. El socket LGA 1851, que utilizan los procesadores Arrow Lake-S, tendrá una vida útil más corta, porque no va a ser compatible con ninguna nueva generación de CPUs. Nova Lake-S utilizará un nuevo socket, el LGA-1954.
