Antes de lanzarnos a por una de estas tarjetas gráficas de nueva generación habrá que tener en consideración más de un elemento. En teoría nuestra placa debería ser compatible, pues ya comentaron que estas tarjetas serían compatibles con placas PCI Express 1.0, sin embargo no estará de más esperar a que alguien en los foros realice la prueba con una placa basada en el mismo chipset que el nuestro.
Los principales puntos a tener en consideración es disponer de una fuente de alimentación adecuada para estas tarjetas (en la página anterior ya hemos visto su consumo máximos habitual, y por lo tanto estamos hablando de fuentes de calidad de más de 500W de potencia, algo de que no dispone de todo el mundo, y posiblemente los usuarios que tengan fuentes entre 500 y 600W pueden incluso tener algún problema si la fuente no es realmente de gran calidad, es de suponer que veremos más de un usuario en el foro comentando sus experiencias con su fuente y veremos algunas que no aguantan el tirón.
Otro punto importante es el tamaño de la VGA, pues no cabe en cualquier torre o caja de ordenador. No es un tamaño distinto a lo que nos tiene acostumbrados NVIDIA con sus ultimas tarjetas y rondamos los 26,5 cm de largo en el PCB, habrá que tomar medidas a nuestra caja, pues.






Las tarjetas son aparentemente iguales, arriba tenemos la GTX 280 y abajo la GTX 260. Además no presentan muchas sorpresas exteriores respecto a las "antiguas" GeForce 9800 GTX, aunque de todo esto hablaremos con más profundidad y detalle en la siguiente página con una Point of View en nuestras manos y tras nuestra habitual sesión fotográfica.



Detalles de las tarjetas
No hay muchos más detalles a comentar sobre el material que nos proporciona NVIDIA, las dos últimas imágenes son de tarjetas distintas, aunque no lo parezca. Así podemos ver como llevan de serie dos salidas DVI y una TV-Out, también hay la rejilla que ocupa el segundo slot que es por donde sacará el aire caliente la tarjeta. La primera imagen corresponde a la GTX 280 por su parte trasera superior, podemos ver sus conectores de corriente los cuales son uno de 6 pins ya bastante conocido por todos nosotros y uno de 8 pins, visto por primera vez con las AMD/ATi Radeon HD 2900 XT.
Viendo los números sobre el papel de esta nueva gráfica no hay duda de que estamos ante un nuevo monstruo en potencia bruta, así si comparamos con una GeForce 9800 GTX las diferencias saltan a la vista: 32 ROPs en vez de 16, 80 texturas por ciclo de reloj vs. 64, 240 Stream Processors vs. 128, 48 Gtexels/s vs. 43 Gtexels/s de Fillrate, un ancho de banda de 141GB/s vs. 70,6GB/s y 1GB de memoria vs. 512MB. No está nada mal, sin embargo el Fillrate sigue siendo algo bajo y es que suponemos que NVIDIA quería sacar rápidamente este nuevo chip gráfico y ha habrá decidido posponer para septiembre/octubre la versión a 55nm de este chip, supuestamente con menos consumo o con más Mhz de núcleo, pues las velocidades no son muy exageradas en número de Mhz.




Tal y como nos muestran los datos que proporciona NVIDIA, ambas tarjetas gráficas soportarán soluciones SLI y Triple SLI, las diferencias en las imágenes son mínimas y sólo podemos distinguir una de otra por el conector de corriente. Habrá que leer algún otro análisis sobre la potencia de estas tarjetas en configuraciones de más de una, pues nosotros no vamos a probar esta capacidad de la nueva generación de tarjetas de NVIDIA.
Cabe recordar que esta nueva generación de VGAs incorporará varias novedades o mejoras arquitectónicas que no serán fáciles de detectar con las herramientas actuales, esperamos que en un futuro vayan sacando más provecho de todas ellas. También hay que recordar que NVIDIA está impulsando seriamente el lenguaje de programación CUDA para realizar varios tipos de cálculos a través de la GPU y en este aspecto no dudamos de que será una auténtica máquina de machacar bits, sin embargo de momento las únicas aplicaciones que vemos finalizadas son de proyectos como Folding@Home. Se supone que tendremos soporte PhysX con estas tarjetas pero aún no se nos ha demostrado nada. También esperamos que por fin una nueva generación no venga con nada estropeado y todo apunta a que podremos disfrutar de la visualización de contenidos HD con aceleración por hardware y bajo consumo, detalle que se agradece, aunque seguimos sin chip de sonido integrado y tenemos que hacer un puente entre la tarjeta de sonido y la VGA.
Finalmente llega la polémica y es que seguimos sin soporte para DX10.1, NVIDIA dice que se planteó su incorporación pero tras hablar con los desarrolladores de videojuegos vieron que no se aprovecharía demasiado y que no sería algo importante como para investigar en esta arquitectura y pusieron más empeño en optimizar el resto de características de la tarjeta. Esto se puede interpretar de muchas formas puesto que hasta que NVIDIA no tenga hardware DX10.1 pocos juegos se desarrollarán con dicha tecnología en mente y por lo tanto los usuarios no podrán disfrutarla y es que hay que recordar que NVIDIA es quien domina el mercado de gráficas dedicadas. Lo mismo pasa con la guerra de APIs de física donde hace años que existen alternativas que no terminan de despegar.
DirectX 10.1 no es necesario y podemos ver exactamente lo mismo con DX10, pero algunas de las mejoras introducidas con DX10.1 hacen que la aplicación de filtros sea más eficiente o consuma menos, pero claro, con este monstruo de NVIDIA tiene tanta potencia que quizá no le importa el sacrificio del FSAA y por lo tanto para qué desarrollar opciones más eficientes. Con nuestras dudas técnicas se nos ocurre un motivo: ahorro energético. Pero hasta que no veamos aplicaciones prácticas DX10.1 y como se enfrentan a ello arquitecturas DX10.1 no podremos juzgarlo y parece que aún falta para ello, salvo Assassin's Creed sin su primer parche.
En fin, nos dejamos de teoría y esperamos que el mensajero llegue pronto y poder empezar a hincarle el diente a una unidad final de un ensamblador que podremos encontrar en las tiendas y como no a pasarle todas las pruebas de rendimiento que tengamos a nuestro alcance.