Si bien Imperial Glory no es la secuela de ningún juego anterior de Pyro Studios, quizá, el juego más similar en sus características, planteamiento y mecánica, sea Rome: Total War.
En ambos el nivel gráfico es espectacular, aunque quizá Imperial Glory visualmente sea algo superior (en cuanto a rendimiento se refiere), a Rome, ya que el detalle en los dos es realmente alto.

Rome nos ofrecía, mapa estratégico por turnos, batallas multitudinarias (en función del sistema se pueden llegar a reunir hasta 16.000 unidades en pantalla en las batallas más gigantescas cuando se juega contra varios bandos enemigos a la vez), pero carecía de batallas navales, que únicamente podíamos simular.
Al margen de eso, el juego de Pyro es fiel a las bases de la estrategia militar moderna. No es necesario recolectar recursos (se hace de forma automática en el modo campaña), y nosotros sólo debemos centrarnos principalmente en la gestión política (las alianzas son algo fundamental para sobrevivir), y en las batallas tanto terrestres como navales.

Algo que es de agradecer, es la fidelidad histórica en la representación de todas las unidades, algo que en Rome, por ejemplo, tuvo que ignorarse ya que de otro modo hubiera sido imposible contar con caballería pesada, inexistente en aquella época.
Además, desaparece la figura del héroe, algo que puede parecer un sinsentido, pero que es más fiel a la época histórica que tiene lugar en Imperial Glory, y que, por otro lado, en juegos como Rome, podía traernos el incoveniente de que, con un poco de maña, podemos desarmar un ejército por completo sin luchar en exceso, lo que desarmaba por completo las ventajas de unas unidades sobre otras y hacía que la ventaja numérica todavía fuera demasiado influyente.