El (buen) funcionamiento de un PC, especialmente el de los PCs portátiles y Mini PCs, depende en gran medida de lo bien que esté diseñado el sistema de refrigeración para que sea capaz de extraer el calor generado en los chips (especialmente la CPU y la GPU) y “llevarlo” fuera, al tiempo que mete aire del exterior a temperatura ambiente.
Si el sistema de refrigeración no consigue extraer el calor con la velocidad suficiente, la temperatura de los componentes irá aumentando hasta alcanzar los límites especificados por el fabricante de la CPU o la GPU, lo cual hará que la frecuencia de reloj se reduzca para que los chips generen menos calor.

Pie de imagen: sistema de refrigeración del ASUS ROG Strix Scar 18 2026. En los portátiles es importante que el sistema de refrigeración pueda mantener la temperatura de los componentes bajo control en todos los modos de rendimiento disponibles. En los más exigentes, la frecuencia de reloj, las corrientes y los voltajes se maximizan, lo cual se traduce en que los componentes tienen que manejar potencias elevadas. Con HW Info podemos cuantificar todas esas variables.
Esta reducción de la frecuencia de reloj hace que el rendimiento se reduzca, lo cual se traduce en el llamado “Thermal Throttling”. Los fabricantes de equipos portátiles y Mini PCs diseñan sus sistemas de refrigeración de acuerdo con unas determinadas especificaciones de potencia. Así, en portátiles con tarjetas gráficas dedicadas, tenemos que buscar la cifra que indica cuántos Vatios puede manejar dicha GPU. En el caso de las gráficas de NVIDIA tenemos un TGP determinado más un extra dinámico que entra en juego dependiendo de si la termodinámica lo permite.
Por ejemplo, si estamos usando aplicaciones que “tiren” solo de la GPU, en el modo de rendimiento Manual con los parámetros de funcionamiento configurados para maximizar el aprovechamiento del hardware, lo suyo es que podamos aprovechar el TGP dinámico en su totalidad o en parte. Si usamos también la CPU, lo habitual es que la GPU funcione con su TGP nominal sin aprovechar el TGP dinámico, derivando esos Vatios extra a la CPU para maximizar sus prestaciones.
En los PCs de sobremesa, la teoría es la misma, aunque, generalmente, los sistemas de refrigeración líquida que se suelen emplear para enfriar la CPU, así como los sistemas de refrigeración de las GPUs dedicadas de escritorio, están sobradamente dimensionados para mantener su rendimiento máximo sin problemas durante periodos de tiempo prolongados.

Pie de imagen: en esta captura vemos las gráficas de temperatura y Vatios de la CPU y de la temperatura y Vatios en la GPU, una RTX 5090 con un TGP de unos 600W. Puedes observar que la gráfica de Vatios se mantiene estable gracias al sistema de refrigeración integrado en la GPU. En el caso de la CPU, tenemos un procesador AMD Ryzen 9 9950X con límites de potencia cercanos a los 200W. En este caso hemos ido bajando las revoluciones de los ventiladores del sistema AiO de refrigeración líquida, lo cual se traduce en un progresivo aumento de la temperatura de la CPU como se aprecia en la gráfica.
Cómo auditamos el comportamiento termodinámico de los equipos
Para verificar que un portátil funciona como se espera, en Noticias 3D usamos una herramienta de monitorización del hardware muy completa y potente: HW Info. Hay más herramientas, por supuesto, aunque esta la llevamos usando desde hace mucho tiempo, siempre con frecuentes actualizaciones que hacen posible que detecte correctamente los componentes de hardware más recientes y sus parámetros de funcionamiento.
Ahora, sin ir más lejos, detecta correctamente los sensores de los procesadores ARM en los equipos Windows On Arm, algo que en un principio no ocurría.
Como decíamos, la mayor utilidad la encontramos en la caracterización del sistema de refrigeración, así como en la identificación de problemas relacionados con el rendimiento de los componentes clave de un ordenador. Como la CPU, la GPU o la unidad SSD.
También permite conocer con precisión la tasa de carga de la batería de los portátiles, así como la de descarga. O la temperatura de las unidades SSD, que también puede originar throttling si supera ciertos límites. La cantidad de información que pone en nuestras manos esta herramienta es excepcional. Permite monitorizar la práctica totalidad de los sensores instalados en los ordenadores. Se cuentan por cientos, ofreciendo una caracterización excepcional de nuestro hardware.

Pie de imagen: con HW Info podemos monitorizar otros componentes, como las unidades SSD, llevando cuenta de la temperatura, que sube cuando se realizan operaciones de lectura y escritura, o incluso de las velocidades de transferencia, lo cual puede servir para diagnosticar posibles problemas, como el throttling térmico, aunque en el ejemplo usado no se aprecia.
Estos sensores se usan por el propio hardware para diagnosticar posibles problemas y para ajustar los parámetros de rendimiento de los componentes. Hace años, si un ventilador fallaba, una CPU podía “freírse” literalmente, al no contar con un sistema de “corte” al aumentar la temperatura por encima de los valores saludables de funcionamiento. Ahora, eso es prácticamente imposible porque el propio sistema detecta aumentos de temperatura excesivos y "corta" el rendimiento para mantener la temperatura bajo control.
También introduciremos la funcionalidad para guardar los registros de los sensores en archivos que luego podremos procesar de un modo más detallado y estadístico, más allá de las gráficas y métricas que ofrece la propia herramienta en su interfaz estándar.
En el próximo apartado expondremos dos casos de uso posibles para HW Info, aunque queda en tus manos darle el uso que creas conveniente. Para nosotros es sumamente útil para caracterizar los equipos que estamos probando. En verano, sin ir más lejos, cuando el calor hace que los sistemas de refrigeración se estresen de manera especialmente intensa, es una herramienta excepcional para identificar incluso problemas de rendimiento o de funcionamiento.