Vamos ahora con los componentes internos del ASUS ROG Zephyrus G14 GU405. El procesador es el Intel Core Ultra 9 386H con 16 cores (4P + 8E + 4E-LP) y gráfica integrada con 4 cores Intel Xe3. Es una buena elección para equipos que vienen con GPU dedicada, como en este caso.

La GPU dedicada es una NVIDIA GeForce RTX 5070 Ti Laptop, con un TGP máximo de 110W más 20W dinámicos y 12 GB de memoria GDDR7. Es una GPU que, como veremos luego, para la resolución nativa de 2880 x 1800 píxeles, permite jugar con tasas de frames suficientes como para tener una experiencia fluida con ajustes de calidad gráfica y efectos en los modos más altos, aunque en ocasiones cerca de tasas de frames donde pueden apreciarse ciertos “tirones”.

Los 64 GB de memoria RAM LPDDR5-8533 son una buena noticia, especialmente para los usuarios profesionales que usan aplicaciones exigentes en cuanto a recursos. Las aplicaciones de IA también ofrecerán un buen rendimiento en este equipo, gracias a la potencia de cálculo bastante elevada, de la RTX 5070 Ti y sus 12 GB de memoria VRAM.
La unidad de almacenamiento SSD es de 2 TB con tecnología PCIe Gen4 x4. No tenemos PCIe Gen5, aunque el rendimiento es suficiente para la mayoría de los escenarios de productividad y ocio que tengamos que afrontar. En gaming, es cierto que un almacenamiento más rápido se traduce en tiempos de carga más reducidos o guardados de partidas más ágiles, pero con PCIe Gen4 es suficiente.
La pantalla OLED es de tipo ROG Nebula HDR Display de 14’’ y resolución 3K con frecuencia de refresco de 120 Hz, compatible con G-Sync y validación Pantone. Es compatible con VESA DisplayHDR True Black 1000 y viene con tratamiento antirreflejos. Es decir, es una pantalla premium donde las haya.
Tenemos cobertura del 100% del espacio de color DCI-P3, al menos en las especificaciones. En las pruebas de la vida real veremos si es así en la práctica o no. Es una pantalla apta tanto para productividad como para ocio digital o gaming, aunque una frecuencia de refresco de 240 Hz no hubiera estado mal para redondear el apartado gamer.

La batería es de solo 73 Whr. No es mucho, teniendo en cuenta que los portátiles para gaming suelen venir con capacidades mayores de hasta 99 Whr. Haciendo algo de spoiler, diremos que la autonomía en la vida real es muy prolongada. En este caso la GPU dedicada deja de funcionar para dejar la aceleración gráfica a la iGPU Intel Graphics, eso sí.
Se carga rápidamente, recuperando un 50% de la capacidad en solo media hora usando el adaptador de corriente de 250W. Con un cargador USB-C de 100W, podremos cargar la batería igualmente, aunque el rendimiento del equipo estará limitado por la potencia entregada, que es de 100W.

En el audio, contamos con Dolby ATMOS, así como con un sistema de seis altavoces y tecnología Smart Amplifier. Como siempre, ASUS integra buena tecnología de sonido, aunque dependemos de cómo suenen los altavoces para evaluar la calidad de la reproducción en la vida real.
El sistema de refrigeración hace uso de tres caloductos, más sistema Tri-Fan de ventilación, así como de metal líquido para mejorar la conductividad de calor entre los chips y el disipador. Las rejillas para la circulación de aire están optimizadas para aprovechar el máximo posible los flujos de aire. Hay también un filtro de polvo.
Más adelante veremos si el sistema de refrigeración cumple correctamente con su cometido y la CPU y la GPU no se ven afectados por Throttling térmico. Con tres ventiladores, lo que no parece que vaya a ser reducido es el ruido generado por ellos. En las pruebas de la vida real lo veremos con detalle.
Como siempre, es importante diferenciar entre los diferentes modos de rendimiento que podemos seleccionar. El modo Silencio está pensado para aquellos momentos en los que se necesita que el equipo haga poco ruido, así como para maximizar el tiempo de funcionamiento con batería. El modo Rendimiento está pensado como “comodín” para un uso todoterreno. El modo Turbo, por su parte, está pensado para momentos en los que se necesita un rendimiento superior en gráficos o en aceleración de IA. El modo Manual está pensado para exprimir al máximo el rendimiento de la CPU y la GPU, al tiempo que tenemos el control sobre las curvas de velocidad de los ventiladores.

En el modo Manual, el ruido será muy alto, aunque a cambio, tendremos la máxima refrigeración posible, para mantener el rendimiento en sus valores máximos sin temor al Throttling. Por otro lado, podemos hacer ajustes conservadores para la potencia de la CPU y la GPU, así como reducir la velocidad de giro de los ventiladores, si lo que queremos es minimizar el ruido y el consumo. Podemos crear diferentes perfiles personalizados.
En esencia, ASUS ha puesto en nuestras manos el control total sobre el hardware para ajustarlo a nuestras necesidades. La gama ROG Zephyrus G14 ha evolucionado mucho en estos últimos años, convirtiéndose en una referencia dentro del segmento de portátiles gaming “delgados y ligeros”.
Habría que decir que no se trata ya tan solo de gaming. Este portátil es perfecto para tareas de productividad también, aunque sea a costa de prescindir de algunos detalles estéticos para gamers, como los relacionados con la iluminación RGB, que apenas están presentes en este equipo. De todos modos, lo que importa en la vida real es que el rendimiento sea el adecuado. Y que el portátil pueda moverse con nosotros.
En las pruebas de la vida real veremos si este apartado se cumple.