Si nos centramos en el interior del equipo, encontramos una disposición ultra concentrada de componentes. La memoria RAM DDR5 se instala en dos ranuras SO-DIMM, que en este caso están ocupadas por sendos módulos de 8 GB DDR5-5600. No estamos ante un equipo que trate de deslumbrar en rendimiento, pero sí en estabilidad.

Tenemos una unidad SSD NVMe PCIe Gen4 x4 instalada, con 1 TB de capacidad, aunque hay ranuras para instalar una segunda unidad SSD NVMe más dos conectores SATA para unidades de 2,5’’ SSD o HDD. De este modo, tenemos margen para añadir espacio de almacenamiento en abundancia. Para servidores de videovigilancia, sin ir más lejos, es una ventaja excepcional si queremos mantener copias de las grabaciones en nuestro servidor local.
También encontramos otros escenarios de uso en educación o medicina, donde también es interesante contar con espacio de almacenamiento local de cara a tener los datos bajo nuestra jurisdicción.
El procesador, así como los gráficos integrados, no está orientado a cargas exigentes de IA generativa. Para estos usos hay propuestas más adecuadas, con hardware más potente y también más costoso. Este Mini PC está enfocado a cargas de trabajo ofimáticas y a escenarios de multitarea en los que sea importante contar con una solvencia suficiente como para no tener cuellos de botella.
La RAM de 16 GB puede ampliarse hasta 64 GB en caso de necesidad. Los 16 GB de esta configuración están alineados con esos escenarios ofimáticos que mencionábamos antes.

La conectividad es uno de los puntos más fuertes de este MSI Cubi Z AI 8M, con abundancia de puertos USB 2.0, así como 3.0 de tipo A y USB 4, de tipo C. Además, tenemos dos puertos HDMI 2.1, para hasta cuatro monitores simultáneos.
Los dos puertos Ethernet 2.5 GbE son otro punto a favor de este Mini PC empresarial, sin olvidar la conectividad inalámbrica Wi-Fi 6E y Bluetooth 5.3. Tenemos también un jack de audio combo en la parte frontal, así como la ranura para tarjetas SD Card y el conector para el interruptor de encendido externo.
El sistema de refrigeración no está especialmente trabajado para reducir el ruido generado por el ventilador, aunque tampoco es necesario si tenemos en cuenta que no es un equipo que tenga que estar cerca de nosotros en el día a día. En las pruebas de la vida real veremos los datos concretos de emisión de ruido.
Este Mini PC viene con altavoz integrado. No es un altavoz pensado para el ocio multimedia. Más bien es un componente al servicio de la funcionalidad, para un desempeño básico en la emisión de sonido si es necesario para tareas de diagnóstico o monitorización en el uso de aplicaciones en las que el audio sea parte de la experiencia de uso.
En tiendas como PC Componentes, se encuentra a la venta el barebone, con el procesador AMD Ryzen 7 8845HS como único componente instalado por un precio de 399€. La configuración analizada, con 16 GB de RAM (2 x 8 GB) más la unidad SSD NVMe PCIe Gen4 x4 cuesta 1095€.

Será conveniente evaluar qué tiene más cuenta: comprar el barebone por un lado y los componentes (16 GB de RAM y SSD de 1 TB) por otro. Son 695€ para gastar en memoria y SSD, siempre y cuando los instalemos nosotros mismos. Un módulo de 16 GB SO-DIMM DDR5-5600 cuesta 251€ y una unidad NVMe PCIe Gen4 x4 de 1 TB cuesta unos 170€. En total son 420€ para completar la configuración, lo cual hace unos 820€.
Recordaremos este punto en las conclusiones para evaluar todas las posibilidades de compra.